1. Introducción y contexto del viaje

    El equipo presenta el objetivo del video: probar un robotaxi de Tesla sin conductor en Houston, Estados Unidos

  2. Área de operación y solicitud del robotaxi

    Muestran la aplicación del robotaxi, el área limitada de Houston donde opera, y solicitan un viaje a Walmart

  3. Problemas al reservar y precio del viaje

    Enfrentan un error inicial de ruta, logran reservar el viaje por 11 dólares y discuten el precio comparado con taxis normales

  4. Llegada del Tesla autónomo

    El Tesla sin conductor llega al punto de recogida, la familia reacciona emocionada al ver que no hay nadie conduciendo

  5. Subiendo al robotaxi y primeras impresiones

    Se suben al vehículo, ven el mensaje de bienvenida personalizado y arrancan el viaje con el botón Start Ride

  6. Experiencia durante el trayecto

    Observan cómo el coche maneja solo: luces de giro, stops, semáforos en rojo, y comentan la suavidad de la conducción

  7. Navegando el tráfico y semáforos

    El robotaxi se enfrenta a semáforos, tráfico denso y múltiples carriles, demostrando su capacidad de conducción autónoma

  8. El modelo de robotaxi dedicado de Tesla

    Explican que este es un Model Y adaptado y que Tesla está desarrollando un modelo específico sin volante para robotaxi

  9. Entretenimiento a bordo y funciones extras

    Intentan jugar videojuegos en la pantalla del Tesla, conectar Spotify y explorar las funciones disponibles durante el viaje

  10. Anticipo del próximo video con Cybertruck

    Adelantan que harán un viaje de 300 km en un Cybertruck hasta la sede de SpaceX usando conducción autónoma

  11. Llegada al destino y despedida del robotaxi

    El robotaxi llega al Walmart, les avisa que recojan sus pertenencias, abre el maletero y se va solo

  12. Valoración final y propina al robot

    Valoran la experiencia como muy positiva y natural, la app les pide propina y puntuación, lo que genera humor

  13. Reflexión y cierre del video

    Reflexionan sobre el impacto futuro de los robotaxis a escala global y anticipan próximos videos de la serie

Martín: Yo tuve un sueño así, que el coche iba solo, no nos lleva nadie. Mirá la magia, Linus, está prohibido.

Martín: Para poder comprobar cada una de las grandes cosas que se vienen, nos vinimos a Estados Unidos, pero más precisamente a Houston, pero más precisamente a este centro comercial, porque acá va a venir a buscarnos el futuro. Vamos a pedir un taxi autónomo de Tesla sin conductor y llevarnos a un lugar preciso.

Vamos a ver si es verdad, comprobarlo y a ver qué tal es la experiencia.

Martín: Va a enfrentarse a cosas que hasta hace poco parecían imposibles: un semáforo, que se cruce alguien por delante y muchas cosas más. Este video es solamente una parte de lo que nos vamos a enfrentar. Primero será el taxi y después será hacer un viaje como de 300 kilómetros sin usar las manos.

Eso que estáis viendo ahí es la aplicación de Robotaxi y solamente esa área de Houston es la que opera el Robotaxi, es un área súper chiquitita y súper limitada.

Martín: Bueno, parece chiquitita, pero es que Houston es enorme. Le vamos a decir que nos lleve a este Walmart porque tenemos que comprar la sillita para Mía y puede llegar el vehículo en 16 minutos, pone.

¡Guau! Tarda un poco, ¿no?

Martín: Ana, en el futuro tardan en llegar. No hay ninguna Ruta disponible al destino. No me jodas, Ana, vinimos hasta acá al pedo, la concha de la lora. Walmart Supercenter, confirmar, reservar viaje.

11 euros, perdón, 11 dólares.

Martín: Joder, está muy bien porque estamos haciendo recorrido y no te cobran menos de 20 y pico, 35 dólares. hay que pagar, yo pensaba que esto era gratis, la puta madre. 11 dólares.

Ya está en camino, se viene el Tesla.

Martín: Me han dicho la inteligencia artificial de que no pueden ir niños porque no hay sillas. Pero no me preguntó nada, así que nos hacemos los boludos, ¿sabés? Tampoco en el taxi que vinimos nos pidieron que vaya con silla, ¿no? O sea, de todas formas tenemos que ir a comprar una, por eso vamos al Walmart.

¡Míralos, está ahí! ¡Está ahí!

Martín: ¡Ahí viene nuestra Tesla!

¡Mía!

Martín: Cuidado, cuidado, cuidado, no te acerques.

Pero, ¿nos has venido solo?

¡El robotaxi!

¿Nos habés ido solo?

Martín: ¿Los viste? Mirá, mirá, no hay nadie, acércate, vení.

Martín: No hay nadie.

Martín: Es de Texas, ahí, mirá. Bueno, yo voy adelante y ustedes atrás, así hablo con el cochefer.

mirá lo que pone!

Martín: ¿Qué pone?

Welcome, Ana María. Gracias, gracias.

Martín: ¡Qué fuerte, boluda!

Martín: Dice que nos pongamos los cinturones, le podemos dar al botón de Start Ride, a ver. Vos le podés dar también ahí, ¿no?

Si querés.

Martín: Dale vos, mirá, dale vos, dale vos.

Martín: ¡Ay, que no vamos solos!

Martín: Tremendo pantallón.

¡Ay, no, no, no, vamos solos!

Martín: Me da un poco de cagazo, Yo tuve un sueño así, te juro que tuve un sueño así, que el coche iba solo.

Martín: Además, cómo va silencioso, viste, es como—

¡Ay, con el calor que hace afuera se está muy bien aquí ahora!

Martín: ¿Vos no tuviste un sueño de estos? Yo siempre tengo el mismo sueño de que estoy ahí atrás y digo, pero este coche está yendo solo, y me tengo que poner en el coso del conductor. Ahora mira, está poniendo la luz de giro, ya va. Y a diferencia de nuestro Tesla, si te fijás, hace un renderizado más real que el nuestro, que te hace como una presuposición.

No me lo creo, Dios, que no te ponías en el asiento del conductor porque no va nadie conduciendo, nos está llevando solo a mí al coche.

Martín: Ahí hay un stop que te va marcando absolutamente todas las cosas, frena porque hay un stop, las demás personas seguirían, pero en este caso está ahí, frena completamente y Resume, es un buen conductor.

Respeta todas las señales.

Martín: Dios mío, si yo me pongo contento porque mi Tesla gira solo de vez en cuando. No, le tengo que decir que gire. Che, y además este modelo del Tesla Model Y, lo que se siente es que es súper suave, es tan suave que parece que vas en una nube.

Martín: No nos lleva nadie, estamos volando. Es increíble, la gente nos mira raro.

Ada, macho, ¿qué te parece a ti, mía, que no nos lleve nadie?

Muy bien, ¿te gusta?

Animada.

Martín: Mira, se echó por un costado.

Girar.

Nos lleva alguien invisible.

Ahora va a parar porque ha detectado que el semáforo está en rojo para girar.

Martín: Qué inteligente.

Pero lo ha detectado perfecto, A mí eso me cuesta un huevo, Ana.

Martín: ¿Qué se siente?

Yo me lo creo, es que yo me lo creo.

No me lo creo yo tampoco.

Martín: Puedes ver el cielo y todo.

Además hay tráfico, hay un montón de coches. Bueno, esto no es una autopista, pero es una calle ancha, hay muchos carriles.

¿Y cómo sabe a dónde queremos ir?

Pues se lo hemos dicho en la aplicación antes de empezar dónde queríamos ir.

Martín: Ya me caigo en el conductor, tengo miedo.

¿Por qué?

Martín: Cómo tarda este semáforo, la concha, con razón tardó tanto en llegar, la cantidad de información que está agarrando, está viendo a todos los coches.

¡Ahí vamos!

Martín: Bien, arrancó ahí con decisión, me gusta, me gusta eso, no es que empezó como timidón.

Martín: Sigo pensando que estoy en el sueño.

Martín: Oye, oye, que está acelerando. Sí, parece como que tiró cambio incluso.

¿Qué cambio? Ni que nada.

Martín: Y este es un coche normal que está siendo adaptado para dar el servicio de taxi robot o robotaxi, pero también hay un modelo en particular que ya lo están sacando que va a ser especialmente para eso y que va a ser solamente las filas de adelante sin volante y además con un montón de espacio en el baúl y que puede ser un verdadero éxito total si es que lo hacen andar bien. Pero bueno, esto ya está funcionando, no es que tengan que inventar nada nuevo, Bueno, está funcionando, pero como hemos dicho, en un área muy limitada de Houston.

Houston es muy grande.

Martín: Para ser chiquito son 11 minutos desde donde estamos ahora, o sea que es un recorrido. Lo que tienen que hacer es mapear todo demasiado bien como para estar seguros de que no hay lugares que pueda generar conflicto en el coche y se quede trabado en el medio del tránsito, se meta por el medio de una manzana o lo que sea. Si no me equivoco, hasta podemos conectarle nuestro Spotify o nuestro YouTube Music. Ahí lo tengo en el que estás grabando, me tendrías que dar— No te doy una leche.

Que estoy grabando.

Martín: A ver qué más podemos poner.

Le puedes editar también el sitio donde quieres llegar, te lo ponía en la pantalla principal, te lo ponía.

Martín: Pullover, ¿qué es pullover? Ay, cancelo.

Ahí ves que ahí te pone editar.

Martín: Lo puedes hacer a través de la aplicación. Mientras tanto este va moviendo el volante.

Por cierto, la aplicación con nuestros teléfonos de España no nos permitía usarla, hemos tenido que hacer ahí un tejemaneje para poder usar la aplicación del robotaxi.

Martín: Tuve que generar un nuevo usuario de la Google Play Play acá directamente en Texas, en Estados Unidos. Y ahí es cuando me dejó. Me gusta cómo te pone el mapita así súper chulo.

Al cabo de un rato que llevas montado aquí te olvidas que vas sin conductor y sin nada porque te sientes seguro. Al principio te da un poco de cosa, pero luego ves cómo va conduciendo y la verdad es que está bien. Evidentemente esperemos que no pase nada durante el camino, pero de momento bien.

Martín: Mía, mira lo que podemos hacer mientras vamos en el cochecito.

Ver Dibuz, Mía.

Martín: Uy, tenemos el del castillo. No, ¿qué dibujo? ¡Jugar a los videojuegos!

Como no vas conduciendo tú.

Martín: Mirá, vamos a ponerlo ahí. ¿Podemos jugar vos de a dos?

¿Podré jugar contigo?

Martín: No, pero vos creo que podés jugar en la pantallita chiquitita de acá. A ver.

Martín: ¿Cómo?

En esa pantalla. Te lo puedo poner ahí si querés.

Gracias.

Se acaba de poner en verde el semáforo y allí vamos nosotros.

Martín: No puede ser, loco.

Desastre. ¿Cómo que desastre?

Martín: No me carga el juego.

Ah, bueno.

Martín: Casi me olvido, casi me olvido mi teléfono.

No, no, 7 minutos para que lleguemos al sitio que le hemos dicho.

Martín: Vamos a agarrar un Cybertruck y vamos a hacer un viaje hasta la sede de SpaceX así, sin manos.

En algún momento supongo que tocarás el volante, ¿no?

Martín: Porque todavía no me sé las leyes de tránsito, así que como eso se las dejo al coche. Y además, como vamos con un Cybertruck, en todo caso romperemos todo, nosotros vamos tranquilos.

Los juegos no están cargando.

Martín: Sí, no, me siento totalmente defraudado.

Vamos a saludar a la gente cuando pasamos, pero me parece que ya la gente está curada de Me siento, aquí.

Martín: Ya, porque pone cibertaxi, ¿no? Lo pone en chiquitito.

Robotaxi.

Ay, ¿por qué no carga?

Mía está desesperada porque no le carga el juego.

Martín: Me siento estafado. ¿Qué mandaste, Ana?

No, yo no estoy ya mandando nada.

Martín: Está hablando algo Tecno Shorts que Ángel dice Ana.

Ah, porque hoy es mi cumple. En España ya es mi cumple, supongo que me estarán felicitando.

Martín: Se nos va a hacer estrellado.

Un minuto, un minutito.

Martín: Se acaba nuestro viaje y fue tan suave. Tan suave que parece—

Martín: ¡Mirá, la va a girar! ¡Esto está prohibido! ¡Está prohibido!

¡No está prohibido!

Martín: ¡Está prohibido donde vengo yo!

Pero si va a girar por aquí todo perfecto.

Martín: Sabe todo este, no es un Walmart, nos cagaron.

Es un Walmart, ¿no lo ves que tenemos que ir a comprar ahí la silla?

Martín: Ya me ponía nervioso. ¡Uy, uy, uy, uy, uy, uy, uy! Que no te la mates. Esperá, va la gente a ver qué—

Martín: ¡No agarres el pozo, loco! ¡Me rompés la chata!

Es peor que le saquemos una Ya le bajo un punto, Ay, mira, te avisa que te lleves todas tus pertenencias y que no te olvides nada aquí.

Martín: Hola, gente.

No te hace ni caso, mira.

Martín: Joder, la gente acá pasa de nosotros, Ana.

Pasa de nosotros, pasa del coche que va solo, pasa de todo. Ya te he dicho yo que están acostumbrados.

Martín: Adiós.

Adiós.

Martín: No, no, no. Acá la está cagando, Ana, porque va como dudando.

Pues supongo que estará buscando el mejor sitio para dejarte, yo qué sé, Martín, hasta que te diga vete a paseo.

Martín: Que me dejen la góndola, que quiero ir. ¿No tienen inteligencia artificial ahí? Con Grok para hablarle, no, todavía no. Ya está, mira, te dice dónde que apretar, me avisa de que ya está.

Salga del vehículo de forma segura.

Martín: Abre el maletero.

Martín: Sí, sí, se abrió, se abrió.

Martín: Vamos, ráquemos, dale. No, vamos, venga.

No, al hotel con esto no podemos ir.

Martín: El maletero para llevar cosas hay, Adiós, amiguito.

Chau, chau.

Martín: Y se va el cowboy. Lo voy a echar de menos.

Wow, ha sido una experiencia muy chula. Y pero fundamentalmente no tenía nada de fe cuando le hemos pedido.

Martín: Muy natural se sintió, que no lo llevaba una inteligencia artificial. Porque viste, cuando nosotros vamos con el Tesla hace movimientos medios bruscos, esto, lo otro, pero acá lo hacía todo tan tan agradable.

Un momento, espérate.

Martín: ¿Qué dice?

Que dejes propina.

Martín: Anda a cagar. Bájale un punto, bájale.

Martín: Yo no le voy a dar propina.

Además te pone los rayitos, los rayitos esos.

Martín: Pero ¿cómo le voy a dejar propina si no existe el conductor?

69 céntimos de dólar o $4.20.

Martín: Poné otro, otro. A ver, dejale 10 céntimos. Viene a los ratones.

Y si pongo 69 céntimos, sí sigue siendo Haciendo la broma.

Martín: Le volvemos a dar buen puntaje, vamos a ponerle los 5 rayitos estos. Fue bueno, lo único tardó de más, pero yo le hubiese puesto 3 ahí.

Qué chulo, estoy flipando. Cuando esto se ponga en marcha a escala global y todo esto, va a cambiar todo un montón.

Martín: El primer video de la revolución de las máquinas fue un éxito total. ¿Cómo será el segundo? En muy pocos días, no se pierdan ese videazo que se viene con un Cybertruck haciendo un largo recorrido con la familia, y a ver si sale Todo bien, Ana. Suscríbanse ya mismo, activen esa campanita y prepárense porque se vienen muchos más videos. Viene una revolución en nuestra vida y nosotros vamos a experimentarla con ustedes.

Vamos a comprar la silla de Mía que la necesitamos.

Martín: Venga, adiós.

Compras hechas. Va sin conductor, pero esta era Waymo.

Martín: La diferencia es que los coches de Waymo, por todas las mierdas que llevan, valen como 150.000 euros. A propósito, compra la Snout.

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Probamos el Robotaxi de Tesla en Houston: así es viajar sin conductor

hace 3 semanas•Tecnonauta

Nos subimos al Robotaxi de Tesla en Houston para comprobar cómo es viajar sin conductor: precio, primeras impresiones, cómo maneja la IA en tráfico real y qué lo diferencia de Waymo.

Nos plantamos en Houston con una misión clara: pedir un taxi, subirnos y llegar a destino… sin que nadie toque el volante. Suena a ciencia ficción, ¿verdad? Pues nosotros lo vivimos en carne propia, con Mía incluida, y lo que sentimos fue una mezcla de vértigo, emoción y un poquito de "¿esto está pasando de verdad?". Aquí os contamos todo el viaje, desde el primer toque en la app hasta la polémica propina al conductor invisible.

Introducción y contexto del viaje

Para poder comprobar de primera mano todo lo que se viene en conducción autónoma, nos fuimos hasta Estados Unidos, más precisamente a Houston, y aún más precisamente a un centro comercial en medio del calor texano. ¿El plan? Pedir un robotaxi de Tesla sin conductor desde la app, subirnos toda la familia y dejarnos llevar —literalmente— por la inteligencia artificial. Y esto era solo la primera parte de la aventura: después vendría un viaje épico de unos 300 kilómetros en Cybertruck sin usar las manos, pero eso lo dejamos para el próximo vídeo.

Área de operación y solicitud del robotaxi

Lo primero que llama la atención al abrir la aplicación de Robotaxi es el mapa: el área de operación en Houston parece un recuadro diminuto. Ahora bien, Houston es una ciudad absolutamente enorme, así que ese "recuadro diminuto" en realidad cubre un recorrido considerable. Le dijimos a la app que nos llevara a un Walmart Supercenter para comprar la sillita de Mía, y el sistema nos indicó que el vehículo llegaría en unos 16 minutos. En el futuro, parece que hasta los taxis robot se hacen esperar.

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Problemas al reservar y precio del viaje

Primer susto: la app nos soltó un "No hay ninguna ruta disponible al destino". Imagínate venir desde España hasta Houston y que la inteligencia artificial te diga que no puede llevarte. Por suerte, tras un segundo intento con otro Walmart, la cosa funcionó. El precio: 11 dólares por el trayecto, algo que nos pareció muy competitivo.
ConceptoRobotaxi TeslaTaxi/Uber convencional
Precio del trayecto~11 USD20-35 USD
Tiempo de espera~16 minVariable (5-15 min)
Conductor humanoNoSí
Propina esperadaOpcional (al robot 😅)Sí
Once dólares frente a los 20-35 que te cobra cualquier Uber o taxi en esa zona. Eso sí, yo pensaba que siendo una prueba sería gratis, pero no: aquí se paga como en cualquier servicio. También nos avisaron de que no se permiten niños sin silla homologada, pero como no nos lo preguntó nadie en persona… nos hicimos los despistados. Total, íbamos justamente a comprar la silla.

Llegada del Tesla autónomo

Y entonces apareció. Un Tesla Model Y blanco, con matrícula de Texas, acercándose solito por el parking. La reacción de la familia fue instantánea: "¡Está ahí, está ahí!" Mía, nuestra hija, miraba el coche con los ojos como platos preguntando "¿Nos ha venido solo?". Te asomabas por la ventanilla del conductor y efectivamente: nadie. Ni un alma. El volante moviéndose solo como en una película de terror, pero en versión optimista.

Subiendo al robotaxi y primeras impresiones

Al abrir la puerta, la pantalla nos recibió con un "Welcome, Ana María" personalizado. Un detalle que te hace sentir que el coche te conoce, aunque sea solo porque la app le pasó tu nombre. Nos pusimos los cinturones y en la pantalla apareció el botón de "Start Ride" para iniciar el viaje. Ana le dio al botón y… arrancamos. Sin conductor. Sin nadie al volante. El silencio eléctrico del Tesla hacía todo aún más surreal: ni motor, ni cambios, solo el suave ronroneo de un coche que sabe exactamente a dónde va.

Experiencia durante el trayecto

Lo primero que notas es la suavidad. Este Model Y adaptado para robotaxi conduce de una manera increíblemente fluida, mucho más que cuando usamos nuestro propio Tesla con Autopilot en España. Nada de frenazos bruscos ni acelerones nerviosos. Se sentía como ir en una nube, sin exagerar. El coche ponía las luces de giro con anticipación, frenaba completamente en los stops —cosa que muchos humanos no hacen— y respetaba cada señal como un alumno de autoescuela en día de examen.
Algo curioso: a diferencia de nuestro Tesla personal, que hace un renderizado esquemático de los coches alrededor, este hacía un renderizado mucho más realista en la pantalla. Podías ver representaciones detalladas de cada vehículo, peatón y obstáculo en tiempo real. La cantidad de información que procesaba era abrumadora.

Navegando el tráfico y semáforos

La prueba de fuego llegó con el tráfico real de Houston: calles anchas, múltiples carriles, semáforos con flechas de giro y coches por todas partes. El robotaxi detectó un semáforo en rojo para girar y se detuvo con una precisión que a mí personalmente me cuesta un montón cuando conduzco. Esperó pacientemente —más que la mayoría de conductores humanos— y cuando cambió a verde, arrancó con decisión. Nada de titubeos ni de arrancar como un abuelo asustado: aceleró con confianza y se incorporó al tráfico como si llevara toda la vida haciéndolo.
La gente alrededor ni se inmutaba. En Houston ya están acostumbrados a ver estos coches circulando solos, así que nuestros saludos emocionados desde dentro del vehículo se encontraron con la más absoluta indiferencia texana.

El modelo de robotaxi dedicado de Tesla

Hay que aclarar algo importante: este Tesla Model Y que nos llevó es un coche "normal" que ha sido adaptado para funcionar como robotaxi. Pero Tesla ya está desarrollando un modelo específico diseñado exclusivamente para este servicio, sin volante, sin pedales, solo con las filas de asientos traseros y un maletero enorme. Si consiguen que funcione tan bien como esta experiencia, podría ser un auténtico game changer para el transporte urbano.
CaracterísticaModel Y (actual robotaxi)Cybercab (futuro dedicado)
VolanteSí (se mueve solo)No tiene
Asientos delanterosSí, accesiblesEliminados
Espacio de cargaEstándarAmpliado
DiseñoCoche convencional adaptadoDiseñado desde cero para taxi
Lo que ya funciona hoy no es un prototipo ni un concepto: es un servicio real, operativo, aunque limitado a esa zona mapeada de Houston donde Tesla ha verificado que el coche puede circular con seguridad.

Entretenimiento a bordo y funciones extras

Como no tienes que conducir, la pantalla gigante del Tesla se convierte en tu centro de entretenimiento. Intentamos conectar Spotify, YouTube Music y hasta jugar a videojuegos en la pantalla principal. La idea era épica: Mía jugando en la pantallita trasera mientras nosotros nos echábamos una partida en la grande. La realidad fue menos glamurosa: los juegos no cargaban. Mía estaba desesperada, yo me sentía estafado. La revolución del transporte autónomo tiene sus límites, y aparentemente uno de ellos es el WiFi para gaming.
También descubrimos que puedes editar el destino desde la pantalla del coche o desde la app, y hay una opción de "Pullover" para pedirle que se detenga. Eso sí, un detalle importante: la aplicación del robotaxi no funciona con cuentas de fuera de Estados Unidos. Tuve que crear un nuevo usuario de Google Play directamente en Texas para poder descargarla y usarla. Así que si viajáis a Houston con la idea de probar esto, id preparados.

Anticipo del próximo video con Cybertruck

Mientras disfrutábamos del trayecto, ya teníamos la cabeza en la siguiente aventura: coger un Cybertruck y hacer un viaje hasta la sede de SpaceX usando la conducción autónoma. Unos 300 kilómetros sin manos, con toda la familia a bordo. Ana me preguntó si en algún momento tocaría el volante y mi respuesta fue clara: como no me sé las leyes de tránsito americanas, mejor que conduzca el coche. Además, yendo en un Cybertruck, en todo caso rompemos todo lo demás, nosotros vamos tranquilos.

Llegada al destino y despedida del robotaxi

Once minutos después de arrancar, el robotaxi empezó a buscar dónde dejarnos en el parking del Walmart. Aquí hubo un momento de ligera duda: el coche parecía ir como dudando por el estacionamiento, buscando el mejor punto de parada. Supongo que encontrar hueco en un parking americano es complicado hasta para la inteligencia artificial.
Al detenerse, la pantalla nos avisó amablemente de que recogiéramos todas nuestras pertenencias, se abrió el maletero automáticamente y, tras bajarnos, el Tesla se marchó solito a buscar su siguiente pasajero. "Adiós, amiguito", le dijimos. Y sí, lo eché de menos.

Valoración final y propina al robot

La experiencia fue, sinceramente, mucho mejor de lo esperado. Lo que más nos sorprendió fue lo natural que se sintió todo el viaje. Cuando usamos nuestro Tesla con Autopilot en España, a veces hace movimientos bruscos que te ponen nervioso. Aquí todo fue suave, predecible y agradable. Al cabo de unos minutos te olvidas de que no hay conductor y simplemente disfrutas del viaje.
Y entonces la app nos pidió propina. Propina. Para un conductor que no existe. Las opciones: 69 céntimos o 4,20 dólares. ¿A quién le llega esa propina? ¿A la inteligencia artificial? ¿Se la gasta en electricidad? Le pusimos 10 céntimos por el principio y le dimos 5 estrellas, aunque el tiempo de espera inicial y los juegos que no cargaban le habrían bajado a 3 en mi baremo personal.

Reflexión y cierre del video

Cuando esto se ponga en marcha a escala global —y todo apunta a que será cuestión de pocos años— el transporte urbano va a cambiar radicalmente. Un servicio más barato que un taxi, sin propinas incómodas, sin conversaciones forzadas con el conductor, disponible las 24 horas y que respeta cada señal de tráfico escrupulosamente. Claro, todavía opera en un área limitada y mapeada de Houston, pero el salto de "esto funciona en un barrio" a "esto funciona en toda la ciudad" es más una cuestión de tiempo y datos que de tecnología.
Este fue el primer vídeo de lo que llamamos la revolución de las máquinas. El segundo, con el Cybertruck recorriendo 300 kilómetros hasta SpaceX, promete ser aún más intenso. La revolución ya está aquí, y nosotros la estamos viviendo con vosotros.
Ah, y por cierto: mientras grabábamos vimos pasar un Waymo, el robotaxi de Google. La diferencia es que esos coches, con todos los sensores y cachivaches que llevan encima, cuestan alrededor de 150.000 euros. El Tesla que nos llevó es un Model Y de serie. Ahí queda eso.
Este artículo está basado en el vídeo de YouTube.
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